La memoria, como función neurocognitiva compleja, es esencial para la adaptación funcional, la toma de decisiones, la comunicación y el mantenimiento de la identidad personal. Su alteración, ya sea de origen estructural, degenerativo, traumático o funcional, tiene consecuencias significativas en la autonomía del paciente y plantea un desafío terapéutico integral.
Desde el modelo de atención de Clínica San Andrés, abordamos los trastornos de la memoria desde una perspectiva neuropsicológica, interdisciplinaria y funcional, integrando diagnóstico, intervención específica y seguimiento continuo, con foco en la calidad de vida y la reintegración social del paciente.
La memoria se sustenta en una red distribuida de estructuras corticales y subcorticales, El deterioro de la memoria puede manifestarse de manera selectiva o global, dependiendo de la etiología, la localización de la lesión y el estadio clínico.
Principales condiciones que cursan con alteración de la memoria:
- Enfermedades cerebrovasculares: lesiones isquémicas o hemorrágicas que afectan regiones fronto-temporales o subcorticales.
- Trastornos neurodegenerativos:
- Enfermedad de Alzheimer (patrón amnésico típico).
- DCL (deterioro cognitivo leve) de tipo amnésico.
- Demencia frontotemporal y demencia con cuerpos de Lewy (alteraciones mixtas).
- TEC moderado a severo: con daño axonal difuso, especialmente en lóbulos frontales y temporales.
- Epilepsia del lóbulo temporal.
- Encefalopatías metabólicas, hipóxicas o infecciosas.
Evaluación clínica en Clínica San Andrés
En nuestra clínica, todo paciente con afectaciones de memoria es evaluado a través de un protocolo estructurado que incluye:
- Valoración cognitiva y de antecedentes clínicos detallados.
- Estudios complementarios (imagenología cerebral, perfil metabólico, tamizaje de causas reversibles).
- Batería neuropsicológica estandarizada, orientada a perfilar:
- Memoria episódica verbal y visual.
- Atención sostenida y ejecutiva.
- Memoria de trabajo y funciones frontales.
- Potenciales comorbilidades afectivas (depresión, ansiedad).
Esta evaluación permite diferenciar deterioro leve, deterioro funcional y síndromes demenciales establecidos, así como establecer un punto de partida para el tratamiento rehabilitador.
En Clínica San Andrés, el proceso terapéutico cognitivo es individualizado y progresivo, con objetivos funcionales y clínicamente medibles.
- Entrenamiento en estrategias compensatorias (codificación multisensorial, uso de apoyos externos, orientación espacio temporal).
- Estimulación cognitiva estructurada en contextos funcionales.
- Terapias centradas en la funcionalidad cotidiana, incluyendo higiene, alimentación, planificación de actividades.
- Uso de tecnologías terapéuticas (apps, realidad virtual, software de entrenamiento cognitivo), cuando está clínicamente indicado.
Rol interdisciplinario y seguimiento continuo
Dado que muchas condiciones asociadas al deterioro mnésico cursan con evolución progresiva o fluctuante, la continuidad del proceso es clave. Por ello, la intervención se articula con neurología, psiquiatría y apoyo a cuidadores, educación familiar para el manejo conductual y emocional del paciente.
Asimismo, se realiza monitoreo de progresos mediante escalas estandarizadas, lo que permite ajustar la intervención y evaluar resultados clínicos objetivables.
La rehabilitación de la memoria no es solo posible, sino necesaria, especialmente cuando se detecta precozmente y se aplica en un contexto estructurado e interdisciplinario. En Clínica San Andrés, abordamos esta problemática con una visión centrada en la persona, combinando criterios clínicos, técnicas neuropsicológicas y acompañamiento terapéutico continuo.