Clínica San Andrés

Estados de Conciencia y Escala de Rancho Los Amigos: Enfoque Clínico y Terapéutico.

El compromiso de conciencia constituye uno de los desafíos más complejos dentro del manejo neurológico agudo y de rehabilitación. El espectro del compromiso  abarca desde el coma profundo hasta los estados de normalidad cognitiva, esto evoluciona de manera dinámica dependiendo de cada paciente. Evaluar adecuadamente estos estados y contar con herramientas estandarizadas para su seguimiento es esencial tanto para la planificación terapéutica como para el pronóstico funcional.

En Clínica San Andrés, abordamos a los pacientes con alteraciones de conciencia a través de un modelo interdisciplinario especializado en neurorehabilitación, integrando la Escala de Rancho Los Amigos (RLAS) como instrumento central en la valoración evolutiva en pacientes con traumatismos craneanos.

Comprendiendo los estados alterados de conciencia

Desde el punto de vista neurobiológico, la conciencia se entiende como la integración de la vigilia (nivel de alerta) y el contenido (capacidad de experimentar el entorno y a uno mismo). Su alteración puede producirse por daño estructural difuso o focal en distintas regiones del encéfalo como el tronco encefálico, tálamo, o a nivel de corteza cerebral contribuye  al compromiso del daño axonal difuso.

La escala del Rancho Los Amigos o Rancho Levels of Cognitive Functioning Scale (RLAS) es una escala conductual estandarizada diseñada para describir la recuperación cognitiva y conductual tras lesiones cerebrales, especialmente en TEC moderado a severo. Consta de 10 niveles, cada uno representando un estadio funcional en la recuperación del paciente. La escala permite al equipo clínico documentar progresos, establecer objetivos terapéuticos individualizados y coordinar niveles de intervención según funcionalidad cognitiva, un aspecto relevante ya que la escala solo mide los cambios cognitivos y no considera los aspectos motores o sensoriales asociados al TEC.

En nuestra práctica diaria, la ERLA se emplea:

  • Durante la etapa aguda de neurorehabilitación (pacientes con TEC, compromiso metabólico del encéfalo o hipoxia cerebral) para clasificar el estado inicial.
  • Como base para el diseño del plan terapéutico interdisciplinario, en conjunto con escalas complementarias como el. MOCA (Montreal Cognitive Assesment) o escalas funcionales como el FIM (Functional Independence Measurement), siendo muchas veces el nivel de la escala del Rancho el que determina las metas y las terapias específicas ejecutadas.
  • Para definir niveles de estimulación sensorial y manejo conductual, adaptando los entornos a la capacidad de procesamiento del paciente.
  • En la educación al entorno y cuidadores, facilitando la comprensión de los cambios conductuales y del pronóstico potencial.

En la educación al entorno y cuidadores, facilitando la comprensión de los cambios conductuales y del pronóstico potencial.

Los pacientes que se encuentran en niveles I al IV requieren intervención principalmente de soporte, estimulación sensorial y prevención de complicaciones, mientras que desde el nivel V en adelante se integran estrategias de rehabilitación cognitiva activa, comunicación funcional y entrenamiento en autonomía progresiva.

Rol del equipo interdisciplinario

El tratamiento de estos pacientes en Clínica San Andrés se basa en el trabajo coordinado de:

  • Medicina Física y Rehabilitación / Neurología / Psiquiatría: evaluación médica y manejo farmacológico del estado de conciencia.
  • Neuropsicología: valoración cognitiva continua, aplicación de escalas y estimulación dirigida.
  • Terapia Ocupacional y Fonoaudiología: intervención en comunicación, respuesta al entorno y actividades básicas.
  • Kinesiología: enfoque en posicionamiento, estimulación motora temprana y prevención de complicaciones músculo-esqueléticas.
  • Psicología y trabajo social: acompañamiento a familias y contención emocional.

La Escala del Rancho es una herramienta válida, práctica y ampliamente aceptada en entornos de neurorehabilitación. Su uso sistemático, junto con una evaluación médica integral, permite no solo mejorar la calidad del abordaje clínico, sino también entregar una guía clara al equipo y a las familias sobre el proceso de recuperación cognitiva.

  • Nivel 1: sin respuesta. Los pacientes parecen estar en un sueño profundo y no responden a voces, sonidos, luz o tacto (estímulos).
  • Nivel 2: respuesta generalizada. Los pacientes se mueven, pero sin un propósito aparente. Es posible que el paciente abra los ojos, pero no se enfocará en nada en particular.
  • Nivel 3: respuesta localizada. Los pacientes comienzan a mover los ojos y se enfocarán en personas u objetos específicos. Los pacientes pueden ser capaces de seguir instrucciones sencillas…

¿Quieres continuar leyendo sobre los niveles de la ERLA? En el siguiente link encontrarás el artículo completo. Haz click aquí.

En Clínica San Andrés, la aplicamos como parte fundamental de nuestro compromiso con una atención segura, basada en evidencia y centrada en el paciente.

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